Empieza el espectáculo

Empieza la campaña electoral para elegir el futuro Parlamento. Empiezan los mítines, las pegadas de carteles, la caza sin cuartel del disputado voto del ciudadano anónimo. Empieza el todo vale, la repetición de consignas –aunque sean verdad-, las grandilocuencias y los histrionismos.

¡Empieza el espectáculo! Y en este espectáculo en que los actores buscan ser protagonistas, a los ciudadanos y ciudadanas se nos reserva el lugar de simples espectadores. Espectadores de un discurso público que se ha reducido a mero electoralismo. Espectadores que ya no se acuerdan de cuándo la política fue secuestrada por el partidismo. Espectadores que observan resignados cómo muchos políticos o candidatos hablan sin pausa para ocultar aquello que piensan o sienten.

Espectadores que hace tiempo nos preguntamos qué fue de la soberanía, del poder de decisión del pueblo, de la voluntad canalizada a través de las urnas. Puede que estos días convulsos en que el ejemplo de Grecia evidencia hasta qué punto los mercados han anulado el significado de la democracia, hayan influido mucho en esta reflexión.

Pero también, las ganas de recuperar el poder de decisión para los ciudadanos y ciudadanas. También la esperanza de que volvamos a tener el papel protagonista que nunca debimos perder. En ese camino espero encontrarme, espero encontrarnos. Que empiece pues…